
El manual del buen periodista dice que a falta de noticias hay que crearlas. O exagerarlas. Recuerdo mi época de periodista, como a veces hinchábamos algún pequeño incidente para poder llenar una portada. Cuando no hace daño a nadie, no pasa nada, pero muchas veces se hace eso por intereses ocultos y pobre del que hayan pillado en medio, le pueden destrozar la vida con algún escándalo sin constatar, con tal de vender unos cuantos periódicos más. También me ha ocurrido que cada vez que he estado cerca de algún acontecimiento de amplia repercusión en la prensa he comprobado que de la realidad a lo publicado, hay un inmenso trecho, lo cual me ha hecho dudar del resto de las informaciones.
Pero no he venido aquí para meterme con los periodistas, eso también es un tópico. Como el de los políticos, lo más fácil es siempre poner a parir a los políticos y sino a los periodistas que han transmitido el mensaje. En el fondo lo que hacen los periodistas es echar carnaza a la masa, darnos lo que pedimos. Si hablan de Belén Esteban, de Cristiano Ronaldo o se decantan abiertamente por una de las dos únicas e incuestionables tendencias políticas de nuestro país, es porque los lectores lo estamos pidiendo. Los medios de comunicación tienen estudios suficientes para saber qué tipo de información les da más o menos audiencia y hacia ella que se lanzan.
Y los lectores, en el fondo, tenemos sed de mal. Nos gusta abrir el periódico y que haya pasado algo. Si nos van a hablar del Estatut, del Supremo o el Constitucional, de los trajes de Camps o de Grecia, damos un vistazo a la portada y no lo compramos. Y si estamos en internet, nos vamos directos a ver los últimos fichajes del Espanyol. Os habéis dado cuenta cómo nos gusta dar malas noticias. Bueno, en el fondo nos gusta dar noticias importantes, sonoras, pero esas siempre son malas. Otro de los lugares comunes del periodismo dice que no es noticia que un perro muerda a un hombre, pero sí que un hombre muerda a un perro. Por eso todo el mundo está esperando que maten a Gadafi o que se muera Ortega Cano o que dimita Zapatero o que haya palos en la Puerta del Sol o que haya un terremoto en San Francisco ¡Cabronazos, mala gente!. Es verdad, eso vende periódicos y cuando ya han pasado unos días después del epicentro de la noticia, esta desaparece para siempre. Por eso Forges ha estado tanto tiempo firmando sus chistes con "Y no te olvides de Haití", porque a los cinco días las noticias se pudren y nuestra sed de mal demanda otro acontecimiento. Un político corrupto le decía a otro, "Tú no te preocupes, aguanta dos o tres días hasta que desaparezca de la portada"...Así es.
¿Qué tal está Ariel Sharon? ¿Se ha muerto o sigue en el purgatorio dando explicaciones por todos los que se cargó?, ¿quién sabe dónde está Antonio Anglés?, ¿Y Paesa, se murió Paesa o sigue por ahí?, ¿qué han hecho con todas las vacunas que se compraron para la gripe A?, ¿Qué tal Aminetu Haidar, come?, ¿Sigue habiendo piratas en el Índico?, ¿Y en Galicia, hay petroleros?, ¿siguen vivos Fraga y Carrillo?, ¿Y el Madrid, qué, otra vez campeón de Europa?
Con lo bonito que sería: Hoy no ha pasado nada, disfrute de un día soleado con su familia y amigos, pero no vende, necesitamos carnaza porque somos unos buitres.