Pasar aquí quince días sola a los mandos de la familia no es tarea fácil. No sólo por el trabajo físico en sí que es bastante, es más bien por la preocupación de que surja un imprevisto y me vea metida en un lío. Creo que no soy demasiado miedosa y que no me angustio fácilmente. No soy de las que está sufriendo viendo a alguno de mis hijos trepando por algún sitio imposible, pensando que se va a matar. Estoy curada de espanto. Supongo que por ser madre de tres chicazos y esposa de un individuo que les incita muchas veces a hacer eso, lo imposible. Pero como la ley de Murphi nunca falla, según salía Diego por la puerta rumbo al Sahara, se estropeó la caldera del agua caliente. Para solucionarlo me pongo en contacto con el dueño del piso que me envía por mail un formulario complicadísimo con las instrucciones ante una emergencia. Una de las instrucciones era: se considera una emergencia si está usted sin agua un periodo dilatado de tiempo. Así que me puse a temblar pensando que quería decir un periodo dilatado. Dos, tres, cinco,quince días sin ducha........estuve a punto de mandarle un mail preguntándole ¿es que usted no se ducha a diario?. Afortunadamente la avería se solucionó en un día.Pero lo peor vino unos días después. El domingo me fui al centro con Diego, Simón y Lucio. Hicimos unas compras y después me quedé con Lucio en su parque favorito, Yerbabuena Garden. Tiene una zona de columpios bastante grande con dos toboganes enormes una estructura para trepar, arenero y muchas mas cosas. Yo me senté al sol mientras él jugaba. Estaba a reventar de niños. Pasados unos minutos me puse a buscarle y........había desaparecido. Estuve un buen rato revisando columpio a columpio y nada, se lo había tragado la tierra. Creo que ya he contado que aquí la gente está obsesionada con el rapto de niños. Yo siempre he pensado que no es cierto y que hay mucha madre histérica que ve mucho reality show. Pero pasados diez o quince minutos sin tener ni rastro del puñetero niño confieso que llegué a pensar de todo. Muy cerca del parque hay un museo para niños y desesperada entré, comprobando que había tal barullo de gente en la entrada que no sería difícil que se les hubiera colado sin que nadie se diera cuenta. El museo es grande y recorrerlo entero me habría llevado mucho tiempo. Tampoco sabía seguro si estaba allí. Así que volví a dar una última vuelta por el parque dispuesta ya a llamar a la policía o que se yo. Vuelvo al museo a pedir que me dejen llamar y junto a la entrada veo la tienda de regalos del museo. Me asomo y allí estaba con la boca abierta, extasiado y la espada láser de Dark Vader en la mano. Le grito y se da la vuelta tan contento diciéndome: mami,¿ me la compras?...............casi lo mato. Nunca se me habían hecho tan largos quince minutos.








